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La simulaciones agreden a los silbantes de la LSB

La simulaciones agreden a los silbantes de la LSB
 ABELARDO OVIEDO

AGUSTÍN BORREGO

 
El quehacer en la XIII Liga Superior de Baloncesto (LSB) ha puesto al descubierto varios detalles. Pero dos de ellos, muy apreciados también internacionalmente, despiertan la sensibilidad de muchos y amenazan la salud del evento anual.
Uno, son las acciones teatrales que ejecutan muchos baloncestistas a la defensa y provocan decisiones arbitrales equivocadas, como falta a la ofensiva. Otra, las protestas airadas que suceden antes tales errores de manera excesivamente fuertes y a la que los silbantes replican con indicar falta técnica.
A mi modo de ver, ninguno de los jueces que han trabajado en las subseries celebradas hasta el momento está exento de culpa, porque en todos los partidos los jugadores han levantado el tono de la voz ante un criterio errado, o que lo consideran como tal.
Lázaro Hidalgo es uno de los nuevos árbitros internacionales del país. Él reconoce que algunos baloncestistas simulan acciones a la defensiva para obtener un rendimiento: “A veces el árbitro puede, o no, ver la falta a la ofensiva. Pero si el atleta la reclama en mala forma no debe indicar técnico inmediatamente, porque entonces se está equivocando dos veces. Creo que los muchachos olvidan que serán advertidos en el primer teatro que realice; pero si lo repite, debe ser penalizado  con falta técnica porque se considera como una manera de descalificar al que imparte justicia.
“Antes de protestar ellos deben estar seguros de que el jugador con el balón no tiene a su favor ni el tiempo ni la distancia De lo contrario él comete una infracción”.
Ernesto Wright es uno de los silbantes nacionales muy reconocidos: “Tengo detectado a los jugadores que les gusta hacer acciones para confundirnos. Pueden lograrlo cuando no estas concentrado o careces de una buena colocación. En la clínica pre partido nos preparamos para esos contratiempos.
“Es necesario aplicar el sentido común antes de sancionar con una falta técnica. Si el jugador insiste en su reclamación desordenada, entonces debe imponerse una medida. Es preciso tener en cuenta que el público viene a verlos a ellos. Nosotros podemos equivocarnos, pero merecemos un trato respetuoso”.
Lorenzo Lorenzo Jr. lleva dos años actuando en el clásico mayor de la disciplina en la Isla: “A veces uno no está bien posicionado  y como no observa bien la jugada reacciona ante el teatro que hace el jugador. Un árbitro tiene derecho a equivocarse en un momento porque es un ser humano. El jugador debe dirigirse a él en buena forma. Faltarte el respeto es agredirte, aún más, cuando transitas por una situación difícil. El mejor día para cualquiera de mis colegas es aquél en que se equivocó poco y ninguno de esos errores causó trascendencia en el desenlace del partido”.
Gabriel “El Guajiro” Guerra tiene siete LSB en sus espaldas, aunque posee la calificación de nacional: “La federación internacional exige que los protagonistas del juego sean siempre los atletas. El concepto de falta a la ofensiva tiene su definición clara. Entre el atacante y el defensor debe cumplirse el tiempo y el espacio. Si el defensor llega tarde, todo contacto que ocurra es falta de él. Si sucede lo contrario, es del jugador que desea tirar a la cesta.
“Cuando el partido está caliente, es preciso apelar al sentido común y advertirle a los amigos de hacer teatro que se conocen sus intenciones. La decisión de aplicar un técnico debe surgir ante la reiteración de una deplorable conducta. Creo que los técnicos deben explicarle a sus muchachos los por qué de nuestras sentencias; puntualizarles el costo de una sanción por  técnico y la desvalorización del juego rudo”.
Todavía a la XIII LSB le falta celebrar la mayor parte de su calendario. Por eso las atmósferas son menos altas en estos primeros compases. Pero los silbantes son agredidos en cada fecha por las simulaciones a la defensa. Y las decisiones inexactas provocará conatos a cada momento y una singular nota final:  “mal parados”.

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